jueves, 17 de junio de 2010

Capítulo 8

Una voz vino a través de la puerta, alta y musical; solo orla me hizo sonreír. “Bittersweet, mi niña, no tengas miedo. Tu hada madrina está aquí.”

Bittersweet descendió hacia el suelo de nuevo. “Gilda,” ella dijo en una incierta voz. El sonido de abeja estaba bajando junto al perfume de la hierba dorada por el sol.

“Si, querida, soy Gilda. Cálmate allí y la buena policía me permitirá entrar.”

Bittersweet flotó al suelo en frente de los sorprendidos Wright y O’ Brian. La pequeña hada rió y los dos oficiales rieron con ella. Los semiduendes eran nuestra gente más pequeña, pero algunos de ellos tenían glamur para rivalizar con los sidhe, aunque la mayoría de mi gente nunca lo admitiría.

Me encontré a mi misma queriendo ayudar a Gilda a conseguir atravesar la puerta. Eché una ojeada a los detectives para ver el glamur trabajando en ellos, pero no lo estaba. Ellos solo parecían confundidos, como si ellos oyeran una canción pero ésta estaba demasiado lejos para comprender las palabras. Podía escuchar la canción también, algo como una caja de música, o el tintineo de una campanilla, o campanas, o… Me protegí duramente, ejercitando mi mente, y conseguí empujar la canción lejos. Ya no quería sonreír como un tonto o ayudar a Gilda a que entrara por la puerta. Bittersweet rió de nuevo y el compañero de Lucy también lo hizo, nerviosamente, como si supiera que no debería.

Lucy dijo, “¿Has vuelto a dejar tu anti-glamur en casa?”

El se encogió de hombros.

Ella buscó en sus bolsillos y le dio una bolsa pequeña. “Traje extra hoy.” Ella hizo un movimiento rápido de ojos hacia mí como preguntándose si me había resultado una ofensa.

“Algunas veces incluso yo llevo protección,” dije. No añadí en voz alta, pero normalmente solo alrededor de mis parientes.

Lucy me dio una rápida sonrisa de agradecimiento.

Susurré a Doyle y a Frost, “¿Sentís la persuasión de Gilda?”

“Si,” dijo Frost.

“Esta apuntada solo hacia las hadas,” dijo Doyle, “pero ella no tiene la precisión para apuntar solo a Bittersweet.”

Miré hacia atrás mía, a Robert. El parecía estar bien, pero se acercaba más a nosotros, a mi mirada. “Sabes que los brownies somos hadas solitarias, Princesa. No somos tan fáciles de tomar con este tipo de cosas.”

Asentí. Sabía esto, pero con la cirugía plástica hecha me hacía pensar en Robert como un brownie menos puro.

“Pero solo porque pueda luchar no significa que no lo sienta,” dijo y tembló. “Ella es una abominación, pero tiene coraje.”

Estaba un poco sorprendida por su uso de la palabra “abominación”. Era reservado para humanos quienes habían caído enredados en la magia salvaje y cambiados en algo monstruoso. Había conocido a Gilda, y “monstruoso” no era la palabra que yo hubiera usado para describirla. Pero solo la había visto una vez, brevemente, en los días en que todo el mundo en L.A. pensaba que yo era solo una humana con mucha sangre de hada en alguna parte de mi árbol genealógico. No era suficientemente importante o lo suficientemente aduladora con ella para que se interesase en mí.

Los detectives se movieron en la pequeña área partida. Robert nos señaló para ir primeros. Le di una mirada, y el susurró, “ella hará eso sobre las reinas. Quiero dejar claro cual reina escogería.”

Susurré de vuelta, “no soy reina.”

“Te reconozco, alta, oscura y guapa, dejándolo todo por amor.” El sonrió burlonamente y había algo del viejo brownie en esa sonrisa; se necesitaba menos de esos perfectos dientes y menos de esa perfecta cara, pero todavía era una mirada lasciva.

Le sonreí de vuelta.

“Tengo en bien la autoridad de la Diosa bajando y coronándoos a ambos.”

“Exageraciones,” dije. “El poder del reino de las hadas y la Diosa, pero no había un materialización física de la deidad.”

Meneó la mano, “Eso es buscarle tres pies al gato, Merry, si todavía puedo llamarte así, ¿o prefieres Meredith?”

“Merry está bien.”

Él le sonrió a mis dos hombres, quieres estaban abstraídos en la lejana puerta que estaba abriéndose. “La última vez que vi a esos dos eran los perros guardianes de la reina,” el me miraba con esos astutos ojos marrones. “Algunos hombre s corren hacia el poder, Merry, y algunas mujeres son más reinas sin una corona que otras que tienen una.”

Mientras la puerta era abierta y Gilda, Hada Madrina de Los Ángeles, entraba con aire majestuoso en la habitación.

3 comentarios:

  1. holaaaaaaaaa eres super genial, ya te habia escrito algo en novelass.net pero te lo keria repetir, muchisimas gracias por hacer esta gran labor, de verdad que esperaba con ansias esta serie soy una fan de hueso colorado y ya me estaba desesperando cañon, aunk tengo el libro en ingles no es lo mismo, no da la misma gracia, el mismo sentido a las palabras de la autora y tu has caido del cielo. jejeje

    de verdad muchas gracias y sigue asi por favor, no pares.
    ojala y alguien que sea tan super como tu te ayudará a traducir, yo lo haria pero como dije antes mi ingles es muy malo. ojala y alguien te apoyara muchas gracias y besos.

    te sigo <3

    besos XD

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  2. gracias, por traducir este libro, eres genial

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