lunes, 5 de julio de 2010

Capítulo 13

Acabamos con un improvisado séquito de reporteros y policías uniformados. Los reporteros formaban tal masa sólida que Wright y O’ Brian no podían movernos sin ponerles las manos encima, y aparentemente ellos tenían órdenes de no tratarlos mal a la hora de presionar. Ellos pasaron el problema a mis guardaespaldas ya que ellos lo habían sido durante semanas. ¿Cómo permanecer políticamente correcto con extraños que te están gritando a la cara, flashes yendo y viniendo como bombas cegadoras, y el gentío convirtiéndose en una masa de cuerpo al que no tienes permiso de tocar?

Los reporteros gritaban preguntas. “¿Está ayudando a la policía con este caso, Princesa?” “¿En qué consiste su ayuda en esta investigación con la policía?” “¿Por qué estaba llorando?” “¿Es el dueño de la tienda familiar suyo?”

Wright y O’ Brian intentaron empujarlos fuera de nuestro camino sin empujarlos realmente, lo cual es bastante más difícil de cómo suena. Doyle y Frost permanecían ambos a mi lado, porque la muchedumbre había crecido más allá de los reporteros. Humanos y hadas habían salido de las tiendas y restaurantes para ver sobre que era el alboroto. Era de naturaleza humana ser curioso pero ellos empezaban a añadirse a la prensa alrededor de nosotros así que habíamos tenido que parar nuestro avance.

De pronto los reporteros cayeron en silencio, no todos a la vez, sino gradualmente. Primero uno se calló, luego otro, y ellos empezaron a mirar alrededor, como si ellos hubieran oído un ruido, un inquietante ruido. Luego lo sentí también. Miedo como un frío y húmedo viento a través de tu piel. Estaba allí bajo la luz del sol de California y sentí un repulsivo escalofrío bajando por mi columna vertebral.

Doyle apretó mi brazo y esto me ayudó a pensar. El apretón ayudaba a mis escudos mágicos, y el momento se fue, el miedo fluyó como el agua fuera de mí, pero todavía podía verlo en la cara de los reporteros.

Wright y O’ Brian tenía sus manos en las armas, mirando alrededor con aprensión. Vertí mis escudos hacia ellos, lo había hecho con el glamur en Doyle y Frost antes. Los hombros de Wright se bajaron como si un peso hubiera caído en ellos. O’ Brian dijo, “¿Qué fue eso?”

“Es eso,” dijo Doyle.

“¿Qué?” Ella preguntó.

Los reporteros se separaron como una cortina. Ellos simplemente no querían estar cerca de lo que fuera que estaba caminando entre ellos. El Fear Dearg caminaba hacia nosotros sonriéndonos abiertamente con su sonrisa de dientes salidos. Había estado en lo cierto; era una sonrisa demoníaca. El placer que sentía por el miedo de los reporteros se mostraba en su cara y en el balanceo chulesco de su caminar.

Él vino a colocarse en frente de nosotros, y luego se arrodilló ante nosotros. “Mi reina,” el dijo.

Una cámara lo fotografió, congelando la imagen para las noticias de mañana, o de esta noche. El Fear Dearg miró en la dirección del flash y hubo un chillido, luego un hombre salió corriendo a la acera. Sus muchas cámaras producían un ruido metálico como si el corriera gritando, como si toda la cacería salvaje le estuviera persiguiendo.

Los otros reporteros dieron un colectivo paso hacia atrás. El Fear Dearg hizo una risita malvada, y solo el sonido fue suficiente para ponerme la piel de gallina. Si hubiera estado sola en alguna carretera oscura hubiera sido terrorífico.

“Debes de practicar esa risa,” le dije. “Es absolutamente demoníaca.”

Él me sonrió abiertamente. “A un hada le gusta saber que su trabajo es apreciado, mi reina.”

Un reportero voceó con la voz entrecortada, “él le llamó su reina. ¿Quiere eso decir que se quedó con el trono?”

El Fear Dearg se puso de pie y saltó hacia ellos, manos en alto, “¡Bu!” Los reporteros huyeron de su lado. Él hizo un movimiento hacia el otro grupo, pero la mayoría de ellos ya habían retrocedido, manos tendidas, como si mostrara que ellas significaban que no causaría daño.

Una mujer preguntó en una jadeante voz, “Meredith, ¿Eres la reina de la corte de la Oscuridad?”

“No,” respondí.

El Fear Dearg me miró. “¿Debería decirle que la corona se posicionó sobre tu cabeza primero?”

“No aquí,” dijo Doyle.

El Fear Dearg le miró furiosamente. “No te lo he preguntado a ti, Oscuridad. Si fuéramos parientes, podría ser diferente, pero no te debo nada, solo a ella.”

Me di cuenta de que Doyle rechazaba reconocer que su ascendencia era similar a la del Fear Dearg por tanto era un insulto hacia el hada.

Doyle pareció descifrarlo también, porque él dijo, “no estoy escondiendo mi herencia mixta, Fear Dearg. Solo quiero decir que no tengo nada de tu sangre en mis venas, lo cual es verdad.”

“Si, pero tú has tenido nuestra sangre en tu espada, ¿no ha sido así? Antes de que fueras la Oscuridad de la Reina, antes de que fueras un Nudons y curaras con tu magia primaveral, fuiste otras cosas, otros nombres.” El Fear Dearg bajó su voz con cada palabra, hasta que los reporteros restantes empezaran a acercarse para intentar oír. Sabía que Doyle había sido algo antes de que fuera adorado como un dios, y que no había nacido al lado de la Reina Andais, pero nunca había preguntado. A los más viejos de los sidhe no les gustaba hablar sobre los tiempos pasados, cuando nuestra gente era grandiosa.

El Fear Dearg giró rápidamente y saltó hacia los reporteros con un grito “¡Ah!” Ellos corrieron, unos se cayó y los demás lo pisotearon en la locura de escapar de él. El único en el suelo se levantó y corrió rápidamente con los otros.

O’ Brian dijo, “No es estrictamente legal usar magia con la prensa.”

El Fear Dearg irguió su cabeza hacia un lado como un pájaro espiando un gusano. La mirada hizo que O’ Brian tragara fuertemente, pero con mi escudo alrededor ella se mantuvo en su sitio. “¿Y cómo pensabas moverlos, chiquilla?”

“Oficial O’ Brian,” ella dijo.

Él le sonrió, y sentí su sobresalto, pero ella no retrocedió. Se ganó un punto por su valentía, pero no estaba segura que burlarse de él, después de que hubiera mostrado un obvio interés sexual por ella durante el interrogatorio de Bittersweet, fuera una buena idea. Algunas veces un pequeño temor es una inteligente cosa.

Él empezó a invadir su espacio personal, y me puso entre ellos. “¿Qué es lo que quieres Fear Dearg? Aprecio tu ayuda, lo hago, pero no lo hiciste para sacar la bondad de tu corazón.”

Miró de manera lasciva a O’ Brian, se giró y me miró de la misma manera a mí. Eso no me incomodó. “No tengo bondad en mi corazón, mi reina, solo mal.”

“Nadie es solo maldad,” dije.

Esa mirada creció hasta que su cara era una máscara de intento de maldad, pero era la clase de maldad que tienen las máscaras de Halloween. “Eres demasiado joven para comprender lo que soy.”

“Conozco el mal,” dije, “no se consigue con una máscara y una mirada. El mal está en las caras de los que supuestamente te aman y se preocupan por ti, pero no lo hacen. El mal está en una bofetada, o en una mano aguantándote bajo el agua hasta que no puedes respirar, y durante todo esto su cara está serena, no enfadada, ni loca, porque ella cree que está haciendo lo correcto.”

Su malvada cara empezó a doblarse hacia abajo convirtiéndose en algo más seria. El me contempló, y dijo, “los rumores dice que aguantaste muchos abusos de manos de tus parientes sidhe.”

Doyle se giró a los oficiales de policía. “¿Nos dan un poco de privacidad, por favor?”

Wright y O’ Brian intercambiaron miradas, luego Wright se encogió de hombros. “Solo nos dijeron que os teníamos que llevar sanos y salvos al coche, así que podemos esperar por aquí.”

O’ Brian intentó protestar, pero su compañero insistió. Ellos discutieron silenciosamente mientras nos daban nuestra privacidad.

La mano de Doyle estaba tensa en mi brazo, Frost se movió más cerca. Ellos me estaban diciendo silenciosamente que no compartiera las historias de la corte, pero la reina nunca le había importado que hablase sobre algunas cosas. “Y sus amigos, nunca olvidan a sus amigos, nunca podría,” dije.

El miró hacia Frost y Doyle, y preguntó, “¿Te atormentaron ellos antes de convertirse en tus amantes?”

Negué con mi cabeza. “No, no he tomado amantes quienes me hubieran puesto una mano encima.”

“Te fuiste del sithen de la corte de la Oscuridad. Todos ellos vinieron a L.A. contigo. ¿Quiénes se quedaron, fueron los que te atormentaron?”

“Solo tomé a los guardias, no a los nobles,” dije.

“Pero todos los guardias eran nobles entre los sidhe, o ellos no eran dignos de la protección de la reina, o del rey.”

Me encogí. “Llamé para mí lo que era mío.”

Se arrodilló de nuevo, pero muy cerca de mis pies, así que tuve que luchar con la urgencia de dar un paso hacia atrás. Antes lo hubiera hecho, pero algo sobre este momento me hizo que quisiera ser la reina que el Fear Dearg necesitaba. Doyle pareció sentir lo que había pensado, ya que el puso su mano en mi espalada como si me ayudara a no retroceder. Frost simplemente se movió a mi otro lado, así que el casi me tocaba, pero él seguía teniendo sus manos libres para sus armas, por si acaso. En público ellos intentaban que uno de ellos se mantuviera libre para eso, aunque algunas veces era duro para mí tratar con mi consuelo y con mi protección a la vez.

“No has llamado a los Fear Dearg, Reina Meredith.”

“No sabía que eran míos para llamarlos.”

“Estamos malditos y nuestras mujeres son destruidas así que no importa cuán longevos seamos, los Fear Dearg estamos en una carrera hacia la muerte.”

“Nunca había oído ni un indicio de que los Fear Dearg tengan mujeres, o una maldición.”

Sus airados ojos negros cambiaron de dirección de Doyle hacia mí. “Pregunta a cualquiera si digo la verdad.”

Miré a Doyle. Él simplemente asintió.

“Nosotros y los Gorras Rojas casi vencimos a los sidhe. Éramos dos orgullosos competidores, y hubo mucho derramamiento de sangre. Los sidhe vinieron a ayudar a los humanos, para salvarlos de nosotros.” Su voz era amarga.

“Podríais haber matado a cada hombre, mujer y niño.” Dijo Doyle.

“Quizás lo hubiéramos hecho,” dijo él, “pero era nuestro derecho el hacerlo. Eran nuestros adoradores antes de que fueran los vuestros, sidhe.”

“¿Y qué es un dios que destruye a quienes lo adoran, Fear Dearg?”

“¿Qué es un dios que ha perdido a todos sus seguidores, Nudons?”

“No soy un dios, ni nunca lo fui.”

“Pero todos pensábamos que lo éramos, ¿no lo hacíamos, Oscuridad?” Él hizo esa perturbadora risa de nuevo.

Doyle asintió, su mano tensa en mi espalda. “Pensábamos muchas cosas que resultaron no ser verdad.”

“Si, eso es lo que hicimos, Oscuridad.” El Fear Dearg sonaba triste.

“Te contaré la verdad, Fear Dearg. Te había olvidado, a tu gente y a lo que ocurrió hace tanto tiempo.”

Él miró hacia Doyle. “Oh, sí, los sidhe hicieron muchas cosas que simplemente olvidaron. Ello se lavaron las manos no en agua, o incluso en sangre, sino en el olvido y el tiempo.”

“Meredith no puede hacer lo que quieres.”

“Ella es la reina coronada de los sluagh, y por un corto tiempo reina de la corte de la Oscuridad. Coronada por el país de las hadas y por la Diosa, eso es por lo que estábamos esperando, Oscuridad. Tú y tu gente, nosotros estábamos malditos sin nombre, sin hijos, sin hogar, hasta que una reina fuera coronada como es debido por la Diosa y el país de las hadas concediéndonos un nombre de nuevo.” Él me miró. “Era la manera para ellos de maldecirnos para siempre sin que sonara como para siempre. Era la manera de atormentarnos. Solíamos venir antes con cada nueva reina a preguntar si nuestros nombres eran devueltos, y todas ellas nos lo rechazaron.”

“Ellas recordaban lo que erais, Fear Dearg,” dijo Doyle.

El Fear Dearg se giró hacia Frost, “Y tú, Asesino Frost, ¿Por qué tan silencioso? ¿No tienes opinión y la Oscuridad te las da? Ese es el rumor, que eres su sub.”

No estaba enteramente segura de que Frost hubiera comprendido esta última parte, pero sabía que estaba siendo ridiculizado. “No recuerdo el destino del Fear Dearg. Desperté del invierno, y tu gente se habían ido.”

“Eso es cierto, eso es cierto, una vez fuiste el diminuto Jackie Frost, solo un criado más en la corte de la Reina del Invierno.” Él hizo ese ladeado de cabeza de nuevo. “¿Cuándo te convertiste en un sidhe, Frost? ¿Cómo creciste en el poder mientras todo el resto de nosotros nos desvanecíamos?”

“La gente cree en mí. Soy Jack Frost. Ellos hablan, escriben libros e historias, lo niños buscan en sus ventanas, ven el hielo en ellas, y piensan que yo lo hice.” Frost dio un paso hacia el pequeño hombre arrodillado. “¿Y qué dicen de ti los niños humanos, Fear Dearg? Hoy en día apenas eres un susurro en las mentes de los humanos, todo olvidado.”

El Fear Dearg le dio una mirada que era escalofriante, tan real, que anidaba odio. “Ellos nos recuerdan, Jackie, nos recuerdan. Vivimos en sus recuerdos y en sus corazones. Recordándoles lo que les hicimos.”

“Las mentiras no te ayudaran, solo la verdad.” Dijo Doyle.

“No es una mentira, Oscuridad, ve a un cine y observa sus roces con el horror. Sus asesinatos en serie, sus guerras, sus matanzas en las noticias de la tarde cuando un hombre mata a su familia entera por no saber que él había perdido su trabajo, o la mujer que ahoga a su niño para poder tener a otro hombre. Oh, no, Oscuridad, los humanos nos recuerdan. Éramos las voces en la oscuridad de la noche del alma humana, y lo que plantamos allí sigue vivo. Los Gorras Rojas les dieron la guerra, no cometiendo ningún error sobre eso.”

“Y nosotros les dimos la música, las historias, el arte y la belleza,” dijo Doyle.

“Eres un sidhe Oscuro; también les diste masacre.”

“Ambos se los dimos,” digo Doyle, “tú nos odias porque nosotros ofrecimos más que solo sangre, muerte y miedo. Ningún Gorra Roja, o Fear Dearg, escribió un poema, pintó en un cuadro, o diseñó algo nuevo y fresco. No tenéis habilidad para crear, solo para destruir, Fear Dearg.”

Él asintió. “He gastado siglos, más siglos que el mayor reconocimiento, aprendiendo la lección de ustedes, Oscuridad.”

“¿Y qué lección habéis aprendido?” Pregunté. Mi voz era suave, como si no estuviera segura de saber la respuesta.

“Que las personas son reales. Que los humanos no están para nuestro placer y la matanza, y que ellos son personas, también.” Miró hacia Doyle. “Pero los Fear Dearg sobrevivieron lo suficiente para ver la poderosa caída mientras caíamos. Observamos la disminución del poder y la gloria de los sidhe, y de los pocos de nosotros que dejaron de alegrarse.”

“Y aun estás arrodillando ante nosotros de nuevo,” dijo Doyle.

Él agitó su cabeza. “Me arrodillo ante la reina de los sluagh, no de la corte Oscuridad o de la Luz. Me arrodillo ante la Reina Meredith, y si su Rey Sholto estuviera aquí lo reconocería a él. Él ha conservado la fe con sus otras partes.”

“Los tentáculos de Sholto son solo un tatuaje a menos que él los llame. Él parece tan sidhe como cualquiera de nosotros,” dijo Doyle.

“Y si yo quisiera a una joven damisela común y corriente, ¿no usaría mi glamur para hacerme parecer a mi mismo un poco mejor?”

“Esos es ilegal, usar la magia para engañar a alguien con el fin de acostarse con ella,” dijo O’ Brian.

No me había dado cuenta que la policía se había movido para alcanzar a oírnos.

El Fear Dearg le miró echando chispas por los ojos. “¿Y no se maquilla para sus citas, Oficial? ¿No se pone un bonito vestido?”

Ella no le contestó.

“Pero no hay maquillaje que cubra esto.” El señaló a su propia cara. “No hay traje que oculte mi cuerpo. Es magia o nada para mí. Podría hacerte comprender qué es lo que podría parecer distorsionado ante los ojos de los otros humanos.”

“No la dañarás,” dijo Doyle.

“Ah, el gran sidhe habla y todos debemos escucharle.”

“No has aprendido nada, Fear Dearg,” dijo Doyle.

“Amenazaste con usar la magia para deformar a O’ Brian,” dije.

“No, mi magia es todo glamur, para deformar tendría que usar algo más sólido.”

“No acabes con su maldición, Meredith. Ellos serían un plaga para los humanos.”

“Alguien me podría explicar cómo es la maldición, exactamente.”

“Lo haré, en el coche.” Dijo Doyle, y el dio un paso hacia delante, poniéndome detrás de él. “Fear Dearg, debimos tener piedad de ti antes, hace mucho tiempo, pero has demostrado a una mujer humana en pocas palabras que todavía eres peligroso, malvado para devolverte tus poderes.”

El Fear Dearg extendió las manos hacia mí, pasando las piernas de Doyle. “Pero dame un nombre, mi reina. Te lo ruego. Dame un nombre, y podré tener una vida de nuevo.”

“No lo hagas, Meredith, no hasta que comprendas que eran ellos y podrían ser de nuevo.”

“Hay solo un puñado de nosotros en este mundo, Oscuridad.” Su voz iba en aumento. “¿Qué daño podríamos hacer ahora?”

“Si tú no necesitaras a Meredith para ser libre de tu maldición, si tu no necesitaras de su buena voluntad, la buena voluntad de una reina del mundo de las hadas, ¿Qué le harías a alguna mujer humana esta noche, Fear Dearg?”

Los ojos del Fear Dearg mantenían ese odio. Realmente di un paso detrás de Doyle, y Frost se movió también así solo podía ver al Fear Dearg a través de sus cuerpos como al principio.

Él me miró a través de ellos dos, y fue una mirada que te hacía realmente tener miedo. Se puso de pie, con un poco de esfuerzo, como si le dolieran las rodillas por haber estado tanto tiempo en la acera. “No solo mujeres humanas, Oscuridad, ¿o has olvidado que una vez rivalicé con tu magia, y los sidhe no estaban más a salvo que los humanos?”

“No he olvidado eso.” La voz de Doyle tenía furia. Nunca había escuchado ese tono en su voz antes. Sonaba como algo más personal.

“No hay ninguna regla de cómo conseguir ser nombrados por la reina,” dijo él. “Lo he preguntado amablemente, pero ella me daría un nombre para salvarse a ella misma y a los bebés de su interior. Permítele que me nombre para salvarlos a ellos.”

Los dos hombres cerraron filas y perdí de vista al Fear Dearg. “No te acercarás a ella, Fear Dearg, o será tu muerte. Y si oímos que algunos de los crímenes humanos son obra tuya, veremos que no llevas tanto tiempo de luto por la pérdida de grandeza.”

“Ah, ¿pero como dirás que es mi trabajo o que es el trabajo de humanos que llevan el espíritu del Fear Dearg en sus almas? Esto no es música o poesía que puedas ver en las noticias, Oscuridad.”

“Nos vamos,” dijo Doyle. Dijimos adiós a Wright y a O’ Brian, y los hombre me metieron en el coche. Arrancamos pero no salimos hasta que perdimos a O’ Brian y a Wright en la masa de policías camino a bajo. Pienso que ninguno de nosotros quería dejar a O’ Brian cerca del Fear Dearg. Era Alice en su apariencia gótica quien salía del Fael e iba hacia el Fear Dearg. Ella lo abrazó, y él la abrazo de vuelta. Se fueron a la tetería de la mano, pero el echó una mirada por encima de sus hombros mientras ponía el todoterreno en funcionamiento. La mirada tuvo un cambio, una clase de “párame si puedes”. Ellos desaparecieron en la tienda. Nos conduje cuidadosamente hacia la calle y el tráfico, luego dije, “¿De qué demonios va todo esto?”

“Desearía no tener que contártelo en el coche,” dijo Doyle, con su agarre de muerte en la puerta y en el salpicadero. “No cuentas historias sobre los Fear Dearg cuando estas asustado. Eso los llama, y les das tu poder.”

De esto no sabía que decir, porque recordaba un tiempo cuando la Reina de la Oscuridad no sentía otra cosa excepto el miedo. Sabía que Doyle sentía todas las emociones que cualquiera pudiera sentir, pero admitir su debilidad, eso no era habitual en él. Había dicho la única cosa que podría tener para seguir preguntándole en el camino a la playa. Usé el bluetooth para llamar a la casa de la playa y a la casa principal para dejarles saber que estábamos bien. Qué los únicos heridos eran pos paparazzis. Algunos días el karma se equilibraba instantáneamente.

9 comentarios:

  1. gracias...............
    sus traducciones y correcciones son geniales

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  2. Muchisimas gracias por la traducción hacia tiempo que estaba esperando que alguien tradujera este libro!!!

    Muy buen trabajo!

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  3. para cuando el siguiente capítulo?? muchas gracias por tu trabajo!!

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  4. Solo puedo decir gracias gracias por tus esfuerzos.

    La traduccion es gloriosa y los dibujos obras de arte me encantan.

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  5. hola nena eres genial, jeje me encantó este capi, cuando sacas el siguiente???

    mil besos

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  6. Muchísimas gracias, estás haciendo un trabajo fabuloso, parece una traducción profesional, me haces inmensamente feliz,ya que me encanta la serie de Meredith Gentry y sin tu traducción me sería imposible disfrutarla, espero con ansia nuevos capítulos.Un besazo.

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  7. gracias gracias x una traduccion tan precisa y correcta! es una d las mejores q lei, sin duda :)
    esperamos ansiosos x mas! jajaja

    beso

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  8. gracias sigue porfa desde peru


    Juan

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