jueves, 22 de julio de 2010

Capítulo 14

La casa de la playa de Maeve se asentaba sobre el océano, mitad en el acantilado y mitad en el bosque, diseñada con soportes de cemento para resistir terremotos, avalanchas y cualquier cosa que el clima del Sur de California pudiera tirar a la casa. Asentada en una comunidad exclusiva con vigilantes uniformados y una casa del guarda. Todo para mantener a la prensa que nos seguía alejada. Porque al final nos encontrarían. Tenía que ser algún tipo de magia como siempre nos encontraban de nuevo, como un perro frente a un rastro. No había tantas curvas cerradas en la carretera, pero suficientes para tener que parar y buscar mientras nosotros atravesábamos la entrada.

Ernie estaba en la puerta. Era un viejo afroamericano quien una vez fue un soldado, pero había sido herido de tal manera que su ejército se precipitó en traerlo de vuelta. Él nunca me contaría de qué manera había sido herido, y sabía suficiente sobre la cultura humana como para no preguntar al respecto.

Él frunció el ceño hacia los coches aparcados pasando la entrada. “Llamaré a la policía si ellos violan la propiedad privada.”

“Permanecerán al otro lado de la puerta mientras estés en tu deber, Ernie.” Dije.

El me sonrió. “Gracias, Princesa. Seré el mejor.” Golpeó ligeramente un imaginario sombrero hacia Doyle y Frost, “Señores.”

Asintieron de vuelta y nos fuimos. Si la casa de la playa no tuviera una puerta trasera, estaríamos a la merced de la prensa, y después de ver el destrozo de ventanas en la tienda de Matilda, pensé que podría ser de buena idea esta noche. Sería bueno pensar que el accidente haría a los paparazzis echarse atrás, pero probablemente habrían muchas más noticias. Era irónico, pero completamente cierto.

El teléfono del coche sonó. Hablé hacia el micrófono.

“Hola.”

“Merry, ¿Estáis cerca de la casa?” Preguntó Rhys.

“Casi allí,” dije.

Se rió ahogadamente, sonando diminuto por el bluetooth. “Bien, nuestro cocinero está de los nervios con que la comida estará fría antes de que lleguéis.”

“¿Galen?”

“Sip, incluso la ha puesto en el fogón, pero estaba inquieto sobre que no iba a apurarte. Barinthus me contó que llamaste y le contaste que algo pasó, ¿Estás bien?”

“Bien, pero cansada,” dije.

Doyle habló fuertemente, “Estamos casi en el desvío.”

“El bluetooth solo funciona para el conductor,” dije, no por primera vez.

Doyle dijo, “¿Por qué no sirve para los del asiento de delante?”

“Merry, ¿Qué dijiste?” Preguntó Rhys.

“Doyle dijo algo,” más bajo dije a Doyle, “no lo sé.”

“¿No sabes qué?” Preguntó Rhys.

“Lo siento, aun no controlo el bluetooth. Estamos casi allí, Rhys.”

Un gran cuervo negro se posó en la vieja cerca que rodeaba la carretera. Graznó y flexionó sus alas.

“Dile a Cathbodua que estamos bien, también.”

“¿Estás viendo a una de sus mascotas?” él preguntó.

“Si.” El cuervo sobrevoló el coche haciendo círculos.

“Ella sabrá mas sobre ti que yo,” dijo, y sonaba un poco decaído.

“¿Estás bien? Suenas cansado,” dije.

“Bien, como tú” dijo, y rió de nuevo, luego añadió, “el caso tan simple que Jeremy me envió se ha vuelto no tan simple.”

“Podemos hablar de el durante la cena,” dije.

“Me gustaría tu opinión, pero creo que hay una agenda diferente para la cena.”

“¿Qué quieres decir?”

Frost se acercó tanto como el cinturón de seguridad le permitió, y preguntó, “¿Ha ocurrido algo? Rhys, suenas preocupado.”

“¿Ocurrió algo mientras estábamos fuera?” Pregunté. Estaba mirando hacia el desvío de la casa. La luz estaba empezando a desvanecerse. No era realmente el crepúsculo, pero me lo perdería si no prestaba atención.

“Nada nuevo, Merry, lo juro.”

Frené bruscamente en el desvío, lo que hizo que Doyle se sujetara al coche suficientemente fuerte para escuchar al marco de la puerta protestar. Él era suficientemente fuerte para destrozar la puerta. Esperaba que no hiciera ninguna abolladura por culpa de su fobia.

Hablé mientras metía el todoterreno por la cuesta de la carretera y bajaba la pendiente del camino privado. “Estoy en el camino de la entrada. Te veo ahora.”

“Estaremos esperando.” Él colgó y me concentré en conducir. No era la única a la que no le gustaba. Era difícil decir detrás de las gafas oscuras, pero creo que Doyle tenía los ojos cerrados mientras avanzaba con el todoterreno para dar la vuelta.

Las luces de afuera estaban ya encendidas, y los guardias estaban caminando al frente de la casa, mientras sus abrigos ondeaban con la brisa marina. Rhys era el único de los guardias que tenía su propia licencia de detective privado. Le encantaban las películas antiguas de cine negro, y cuando no estaba trabajando en cubierto le gustaba vestir con gabardina y sombrero. Normalmente eran blancos o color crema para combinar con sus rizos que le llegaban a la cintura. Su pelo estaba volando en el viento junto a su abrigo. Me di cuenta que su pelo estaba enredado con el viento como el mío estaba antes.

“El pelo de Rhys se enreda con el viento,” dije.

“Si,” dijo Frost.

“¿Es por eso que él es el único que lo lleva por la cintura?”

“Eso creo,” dijo.

“¿Por qué su pelo se enreda y no el vuestro?”

“El de Doyle también. Por eso le gusta llevarlo trenzado.”

“La misma pregunta. ¿Por qué?”

Puse el coche al lado del coche de Rhys. Empezó a caminar a grandes pasos hacia nosotros. Estaba sonriendo, pero sabía lo suficiente de lenguaje corporal para ver su ansiedad. Llevaba puesto un parche blanco a conjunto con el abrigo de hoy. Los vestía cuando se encontraba con clientes, o fuera en el mundo exterior. La mayoría de las personas, y algunas hadas, encontraban las cicatrices de su ojo derecho incómodas. En casa cuando solo estábamos nosotros, no se molestaba en ponerse el parche.

“No sabemos porque a algunos de nosotros no se les enreda el pelo,” dijo Frost. “Solo es la manera que siempre ha sido.”

Con esta insatisfactoria respuesta, Rhys llegó a mi puerta. La desbloqueé así el podía ayudarme a salir del coche, la ansiedad había cambiado su único ojo en tres círculos de azul cian, azul cielo, y blanco inverno girando lentamente como una perezosa tormenta. Significaba que su magia estaba cerca de salir a la superficie, lo cual normalmente tomaba un montón de emociones, o concentración. ¿Era esta ansiedad causada por mi seguridad hoy, o era por algo de la Agencia de detectives Grey en lo que estuviera trabajando? No podía recordar nada, excepto que tuviera algo que ver con el sabotaje empresarial usando magia.

Rhys abrió la puerta, y ofrecí mi mano automáticamente. Él la tomó y la subió hacia sus labios para poner un beso en mis dedos haciendo un hormigueo en mi piel. Mi ansiedad estaba haciendo a su magia arremolinarse cerca de la superficie. Me preguntaba cuanto peor se verían las fotos en televisión; no parecía tan mal en ese momento, ¿lo hacía?

Envolvió sus brazos alrededor mía y me atrajo a su cuerpo. Me estrujó y tuve un momento para sentir como de fuerte era, y de que había un ligero miedo en su cuerpo. Intenté empujarlo de vuelta lo suficiente para ver su cara, pero él me sujetó apretadamente por lo tanto no tuve otra elección más que estar en contra suya. Me permití a mi misma sentir su cuerpo debajo de sus ropas. La piel desnuda sería como su beso; haría hormiguear mi piel, pero incluso a través de sus ropas podía sentir el pulso y el latido de su poder como alguna fina máquina ronroneando contra mi cuerpo desde su pecho hasta su muslo. Me dejé hundirme en esta sensación. Dejarme sumergirme en la fuerza de sus brazos, los músculos firmes de su cuerpo, y solo por un momento permitirme a mi misma dejar ir todo lo que había pasado y todo lo que había visto hoy. Dejé que se alejara por la fuerza del hombre que me abrazaba.

Pensé en el desnudo y abrazándome, dejando a la promesa de esta profunda vibración de poder hundirse en mi cuerpo. El pensamiento hizo que presionara mi ingle mas apretadamente contra él, y sentí su cuerpo empezar a responder.

Me dejó subir mi cabeza lo suficiente para permitirme contemplar su cara. Estaba sonriendo y mantenía sus brazos apretados contra mi espalda. “Si estas pensando en sexo, no puedes estas traumatizada.” Lo expresó con una sonrisa.

Le sonreí de vuelta. “Estoy mejor ahora.”

La voz de Hafwyn vino hacia nosotros a través de la puerta. Ella salía de la casa con su largo pelo amarillo atado en una espesa y solitaria trenza a un lado de su esbelta figura. Ella era todo lo que una mujer sidhe de la corte de la luz debía ser. Era una pulgada por debajo de los seis pies, delgada pero femenina, con ojos como el cielo en primavera. Cuando había sido una pequeña niña era mi referente a como quería ser en lugar de mi altura y curvas totalmente humanas. Mi pelo, ojos, y piel eran sidhe, pero el resto de mi nunca habían estado a la altura. Muchos sidhe de ambas cortes se habían asegurado de que supiese que era bastante humana pero no suficientemente sidhe. Hafwyn no había sido una de ellos. Ella nunca había sido cruel conmigo cuando era solo Meredith, la hija de Essus, y no probable en sentarme en cualquier trono. De hecho, ella había estado cerca de mí en las cortes, como una de las guardias de mi primo Cel.

Permaneciendo allí en los brazos de Rhys con Doyle y Frost subiendo detrás de nosotros no le tenía envidia a nadie. ¿Cómo podía querer cambiar algo sobre mi misma cuando tenía tantas personas que me amaban? Hafwyn llevaba un vestido blanco de verano, más simple que el mío, casi un traje recto como algo que ellos llevaron una vez bajo los vestidos, pero la simpleza de la ropa no podía esconder su belleza. La belleza de todos los sidhe me recordaban a menudo porque una vez fuimos adorados como dioses. Era solo en parte por la magia. Los humanos tenían tendencia a adorar o denigrar la belleza.

Ella se dejó caer haciendo una reverencia mientras venía hacia mí. Casi había convencido a los nuevos guardias que no me dieran esa clase de trato pero siglos de hábitos eran difíciles de romper.

“¿Necesita curación mi señora?”

“Estoy de una pieza.”Dije.

Ella era una de las pocas sanadoras que había dejado el mundo de las hadas. Ella podía poner sus manos en una herida o dolencia y mágicamente desaparecían. Fuera del mundo de las hadas su poder disminuía, pero mucho de nuestros poderes eran menores en el mundo humano también.

“Alabada sea la Diosa,” dijo ella, y tocó mi brazo que estaba en contacto con el cuerpo de Rhys. Tocábamos a alguien cuando la ansiedad era considerada algo que las hadas menores tenían. Nosotros los sidhe se suponía que debíamos ser considerados superiores a los consuelos banales, pero nunca había encontrado en el toque de un amigo un consuelo banal. Apreciaba a las personas que provocaba fuerza tocándome, o me daba paz con sus propios toques.

Su contacto fue breve, porque la Reina del Aire y de la Oscuridad, mi tía, se hubiera reído de ella por la necesidad, o lo hubiera convertido en algo sexual y/o peligroso. Toda debilidad era explotada; toda bondad era erradicada.

Galen salió de la casa todavía llevando un delantal todo blanco y muy de chef de televisión, a diferencia del blanco puro que teníamos en casa. Él lo llevaba sin camiseta, porque sabía que disfrutaba viéndole. Pero él se había enamorado del canal de cocina y los delantales tenían más uso ahora. Llevaba puesto una oscura camiseta verde tanque y unas bermudas debajo del delantal. La camiseta acentuaba el leve matiz verde en su piel y su corto pelo rizado. Su única concesión por el largo del pelo, que otros hombres sidhe mantenían en la Corte de la Oscuridad, era una larga, delgada trenza de pelo que caía hasta sus rodillas. Era el único sidhe que hubiera conocido que voluntariamente cortara su cabello tan corto.

Rhys me dejó ir así yo podría ser envuelta en seis pies de puro músculo de Galen. De repente estaba en vuelo mientras me cogía. Sus ojos verdes estaban preocupados. “Pusimos la televisión hace un rato. Todo ese cristal; podías haber salido herida.”

Toqué su cara, intentando alisar las líneas de preocupación que nunca dejarían una arruga en su perfecta piel. Los sidhe podían tener muchos años, pero nunca envejecían.

Me alcé por un beso, y él se agachó para ayudarme a alcanzarlo. Nos besamos y había magia en el beso de Galen como la hubo en el toque de Rhys, pero donde el toque del otro hombre había sido profundo y casi eléctrico, como el distante zumbido de un motor, la energía de Galen era como ser acariciada por la suavidad del viento en primavera. Su beso llenó mi mente con el perfume de las flores, y el primer calor que llega cuando la nieve se va finalmente y la tierra despierta una vez más. Todo se derramó a mi piel con tan solo un beso. Me retiró del él con unos salvajes y sorprendidos ojos, y tuve que luchar por respirar.

Él parecía avergonzado. “Lo siento, Merry, solo estaba preocupado, y tan feliz de ver que estás a salvo.”

Contemplé sus ojos y encontré en ellos el mismo adorable color verde. No daba muchas pistas como el resto de nosotros cuando su magia estaba sobre él, pero ese beso decía mejor que cualquier resplandor de ojos o piel brillante que su magia estaba muy cerca de aflorar. Si estuviéramos dentro del mundo feérico probablemente habría flores creciendo a sus pies, pero el asfalto de la carretera lo impedía. La tecnología echa por la mano del hombre era inmune contra mucha de nuestra magia.

Hubo una voz de un hombre desde dentro. “Galen, algo está hirviendo. ¡Y yo no sé cómo pararlo!”

Galen se giró sonriendo hacia la caso conmigo en sus brazos aun. “Vamos a rescatar la cocina antes de que Amatheon y Adair la incendien.”

“¿Les dejaste hacerse cargo de la cena?” Pregunté.

Él asintió felizmente con la cabeza mientras empezaba a andar hacia la todavía puerta abierta. Me llevó sin ningún esfuerzo, como si él pudiera andar conmigo en sus brazos para siempre y nunca se cansara. Quizás podría.

Doyle y Frost nos seguían un paso al lado, y Rhys al otro. Doyle preguntó, “¿Cómo los convenciste para que te ayudaran en la cocina?”

Galen deslumbró con una de sus ya conocidas sonrisas que hacía que cualquiera quisiera sonreír de vuelta. Incluso Doyle no era inmune a ese encanto, porque hubo un relampagueo de dientes blancos en su oscura cara, en respuesta a Galen.

“Pregunté.” Dijo.

“¿Y ellos solo accedieron?” preguntó Frost.

Asintió.

“Deberías haber visto a Ivi pelando patatas,” dijo Rhys. “Es algo que la reina utilizaría para torturarlo para conseguir lo que quisiera de él.”

Todos nosotros menos Galen le miramos. “¿Estás diciendo que Galen simplemente les preguntó y ellos accedieron?” Dijo Doyle.

“Si,” contestó Rhys.

Todos intercambiamos miradas. Me preguntaba si ellos estaban pensando lo que yo estaba pensando, que al menos algo de nuestra magia estaba haciendo más fuerte fuera del mundo de las hadas. De hecho, Galen parecía estar más fuerte. Era algo interesante y sorprendente que no ocurría todos los días, al igual que era imposible para las hadas ser asesinadas de la manera que ellas parecían haber sido asesinadas. Dos cosas imposibles en un mismo día, sería como estar en Alicia en el País de las Maravillas, pero su País de las Maravillas era un país encantado, y ninguna de las imposibilidades sobrevivían en el viaje de vuelta de Alicia al mundo real. Nuestras imposibilidades estaban en el lado equivocado del agujero del conejo. Curioso curioso, pensaba, citando a la pequeña niña que consiguió ir al país de cuento de las hada dos veces, y volver de una pieza. Era una de las grandes razones por lo que pensaba que las aventuras de Alicia no eran reales. El país encantado no te daba segundas oportunidades. Pero quizás el mundo exterior era un poco más compasivo. Quizás tienes que estar en algún lugar que no esté lleno de cosas inmortales para tener la esperanza de una segunda oportunidad. Pero ya que Galen y yo éramos los únicos sidhe exiliados que nunca habían sido adorados por el mundo humano, quizás no era una segunda oportunidad, sino una primera. La cuestión era, ¿una oportunidad para hacer qué?, porque si él podía convencer a sus compañeros sidhe de acatar sus ordenes, los humanos no tendrían ninguna oportunidad.

5 comentarios:

  1. Hola^^
    Gracias por este capítulo tan fantástico
    realmente, te agradezco mucho el que lo estes
    traduciendo ^^
    Thaankss!!
    Que tengas un buen verano!

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  2. Una traducción genial. Sabes que te lo agradecemos, pero no está de más el recordártelo. GRACIAS

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  3. WoW no puede ser que halla alguien que este traduciendo este libro ¡te adoro! sigue traduciendolo por favooor es genial!

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  4. Es estupendo que esteis haciendo la traducción de este libro por que me encanta esta serie.
    Y la traducción os esta quedando muy bien, seguid haciendolo tan estupendamente ya que yo estoy admirando vuestro trabajo y supongo que mucha mas gente piensa como yo. Felicidades por la traduccion. Besos.

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  5. uuoooooo!!! Qué bueno!!! Un poquito más porfis!!
    Muchas gracias por la traducción.

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